La oportunidad de la grasa

Como todos sabemos, la obesidad sigue creciendo alrededor del mundo. El dilema que surge es, ¿hasta dónde puede o debe intervenir el Estado?

 

Desde el punto de vista individual, la alimentación suele ser una forma de placer para los individuos, y ellos son los más perjudicados en caso de problemas con su peso corporal. Sin embargo, en la mayoría de los países, el Estado cubre gran parte de los costos del cuidado de la salud; y la obesidad impacta también, sobre otros costos sociales.

La intervención del Estado se justifica porque se salva a la gente de un gran daño, a un bajo costo para sí mismos. Y si bien, la obesidad es, en su esencia, el resultado de muchas decisiones personales, el aumento de la obesidad en muchos países, sugiere que no se puede culpar sólo a la debilidad individual. Millones de personas, de todas las culturas, no llegaron a ser glotones perezosos, al mismo tiempo, en masa.

El gobierno puede tratar de influir sobre ellos, desalentando el comer en exceso. Pero, ¿cómo?

Los economistas proponen la imposición de impuestos al “pecado”. Sin embargo, comer alimentos grasos y azucarados no es un “pecado”, incluso en el sentido económico, ya que los alimentos grasos no son uniformemente no saludable. Por otra parte, ya que los pobres gastan una proporción mayor de sus ingresos en alimentos, tal impuesto sería regresivo. También sería una pesadilla administrativa, sobre cómo el contenido de grasa de cada artículo de comida tendría que ser medido.

Quizá el Estado tiene que probar muchas pequeñas medidas: que las escuelas sirvan almuerzos nutritivos, enseñar a los niños a comer de forma saludable y darles tiempo para correr; hacer que calles y aceras más amigables para los ciclistas y peatones, gravar las bebidas azucaradas que, a diferencia de los alimentos grasos, no tienen valor nutricional, o limitando el tamaño de los recipientes en los que se pueden vender. Todo esto puede funcionar mejor.

Al final, la responsabilidad y el poder de cambiar reside principalmente con los individuos.

Artículo publicado por The Economist (ver)

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